A.A.D (Asociaciones Adjetivas Determinadas)
APROXIMACIÓN
Entendemos que un adjetivo es una parte de la oración o clase de palabra que complementa a un sustantivo para calificarlo. Expresa características o propiedades atribuidas a un sustantivo, ya sean concretas o abstractas. Los adjetivos cumplen la función de describir, especificar o resaltar alguna de las características del sustantivo y se dice que lo determinan, pues, al añadir un adjetivo, este se vuelve concreto. Es un complemento nominal y, por tanto, un sintagma determinante.
Por asociación me interesa, además de la conexión mental que puede surgir entre ideas, imágenes o representaciones en el tema semántico, la relación funcional que se establece entre un “estímulo” que reconocemos y la respuesta como resultado de nuestra propia experiencia o entendimiento. Si nos enfrentamos a la letra “A” de forma descontextualizada, no comprendemos su función aunque sabemos que es una letra, o que representa a Alfa, o que es un símbolo o logo… Su significado se nos escapa. Dentro de una palabra o un abecedario tenemos una idea clara de su función sintáctica.
Determinar, se refiere a fijar los términos de algo, es una convención que señala, distingue o fija algo con el fin de conseguir un efecto. Así , “determinamos” que la vasija o florero conteniendo un lirio blanco, dentro un cuadro clásico que represente una Anunciación, debe ser sinónimo de forma simbólica de la virginidad de María.
AAD, pretende estudiar de forma metodológica toda la simbología y mensajes ocultos de la historia de la pintura, en un intento de comprobar cómo han viajado esos símbolos a través del tiempo, qué se ha perdido en el camino y si existe algún rastro de este tipo de fenómeno en la pintura de hoy. Los elementos simbólicos son un “código” de representación ilimitado que nos ha acompañado desde que habitábamos en las cavernas. Su conocimiento es complejo y su polivalencia ha conseguido mantener vivo el debate y su estudio hasta nuestros días. Por citar un ejemplo evidente, podemos observar que el símbolo de la Luna ha servido para identificar desde la Antigüedad a diosas como la egipcia Isis o la griega Artemis (Diana), y que ese símbolo adopta en la religión cristiana la representación de la Virgen María. Hecho que conecta la Antigüedad pagana con el posterior cristianismo. La Luna es símbolo femenino, mientras el Sol (Cristo) adopta la masculinidad. A lo largo de los siglos ha habido una reafirmación de los “sintagmas” simbólicos, convirtiendo a algunos de ellos en un “arma” educativa de la religión ante un pueblo mayoritariamente analfabeto. Mencionar también, que muchas de estas representaciones son herederas de la mitología y la alquimia, y que su versatilidad y riqueza hacen, aún, más interesante la historia de la pintura.
Resulta evidente, que si se quiere conseguir “fruto” (obra) desde esta plataforma teórica, no podrá realizarse desde la abstracción, vehículo poco adecuado para expresar conceptos concretos, y que la serie o series de trabajos que se obtengan deberán forzosamente abrazar la figuración, o al menos, un “arrastre” de elementos figurativos dentro de las composiciones. Para ello, llevo un par años trabajando en una serie secreta de collage que se denomina “Jeroglíficos” y, que seguramente preferiré momentáneamente mantener en el anonimato. Siendo un artista tan enmarcado dentro de lo Abstracto, quizá, nunca sea capaz de enseñarla, incluso a pesar de que las obras de la serie Cabezas de Rorschach III ya eran plenamente figurativas