CIRIA • web oficial | Jo Ann Perse. Miami. 2008
7609
page-template-default,page,page-id-7609,page-child,parent-pageid-172,ajax_fade,page_not_loaded,smooth_scroll,,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive
 

Jo Ann Perse. Miami. 2008

Catálogo exposición “Box of Mental States” Galería Art Rouge, Miami. Noviembre 2008.


EL LENGUAJE PINTADO DE CIRIA

Jo Ann Perse

 

Mi primer contacto con la obra de José Manuel Ciria fue a través de un catálogo de una galería de Madrid (España), que me fue entregado por un amigo. Una vez y otra repasaba el catálogo porque mis ojos veían algo diferente cada vez que depositaba la mirada. Las composiciones eran tan fascinantes, los colores vibrantes, calientes, todo ello complejo. Según veía las imágenes reproducidas en las páginas, supe que estaba observando algo y alguien único. Muchas veces, me he preguntado como su imaginación alcanza a realizar sus pinturas.

 

La historia contada a través de una de sus últimas series, titulada La Guardia Place, es la historia de la evolución de principio a fin, con hombre y mujer, nacimiento y muerte, sexo y amor, todo estallando en una fuerza vital que el artista maneja y deposita sobre la superficie del lienzo. La visión del artista, probablemente, renace en cada etapa de su evolución. No son simplemente formas abstractas. José, deja el mensaje de su trabajo intencionadamente borroso. Su interpretación o re-interpretación es estrictamente abandonada a la mirada del espectador. Cada ojo tiene una visión diferente, y como el antiguo verso decía, la belleza está en la intuición del observador. Pareciera que, la belleza de la forma, de la vida, del color, de los paisajes y vistas, es percibida e imaginada y posteriormente plasmada en los lienzos.

 

Las pinturas de la serie La Guardia Place desafían al espectador por dos motivos, su tamaño y su imponente presencia. Parece que tomaran vida de una forma y morfología sencilla, para después convertirse en las más poderosas figuras sobre un dramático paisaje con fantásticos fondos. El artista nos introduce en tan asombrosos e increíbles colores, seductores tonos de verdes terrosos, vibrantes y ricos naranjas, cálidos y entrañables grises, reminiscencias de los elementos, tierra, aire, agua…

 

Las composiciones tienen una gran calidad adherida, con formas dominantes fuera de escala y sombras humanísticas que son atrapadas en mundos de profundos espacios dimensionales o inacabables paisajes cósmicos. La explosión de los colores del artista, la forma en que las brochas parecen danzar sobre las telas, deja a los observadores preguntándose que descansa más allá de los bordes. Podría ser un hombre solitario en un salto de su evolución, quizá, manteniendo su brazo en alto como una invitación u ofreciendo la bienvenida a un no conocido visitante. Ciria arrastra la imaginación de los espectadores en un viaje a tierras lejanas con futuras/remotas especies que nunca se podrían conocer de otra manera.

 

Ciria nos presenta su nueva serie Máscaras Schandenmaske en esta exposición. Grandes pinturas y, atractivos y cálidos dibujos. Los seres humanos han estado dibujando, creando, realizando y esculpiendo máscaras en todas las culturas desde el principio de los tiempos. Ciria crea estas simples máscaras plasmándolas en una rápida sucesión de golpes/pinceladas, pero todas ellas mantienen la visión evocadora mística de todo hombre. Incluso pueden provocar la sensación de calor, fuerza, e individualidad. Este es un lenguaje que todos comprendemos y yo, personalmente, me siento conmovida por su presencia en ambos medios.

 

El trabajo de Ciria es reminiscencia de los maestros clásicos del color, como Kazimir Malevich, o los fabuladores de movimiento como Toulouse Lautrec y Edgar Degas, y la evocación espiritual de los artesanos de máscaras africanas, con sus estilizadas figuras, como aquellas de Alberto Giacometti. Es todo una re-interpretación con los ojos de una nueva generación que mira hacía el futuro.

 

Este nuevo cuerpo de trabajo nos hace tener fe en el poder del hombre, en su fuerza, en el futuro del arte y en el legado perdurable de José Manuel Ciria.