Ciria presenta en el IVAM «Conceptos opuestos»
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Ciria presenta en el IVAM «Conceptos opuestos»

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16 oct. 2011www.arte10.com


 

A lo largo de la última década las pinturas de José Manuel Ciria se han movido entre la abstracción y la figuración, sus trazos abarcan desde el gesto enérgico hasta el rigor preciso de la cuadrícula. Los cambios sustanciales tanto en su estilo como en su temática han ido paralelos al desplazamiento geográfico del estudio y residencia del artista de Madrid a Nueva York en 2005.Impactante, intensa y en constante evolución, la pintura de Ciria revela un artista que responde a su entorno usando un lenguaje pictórico basado en la emoción pura. Aunque sus propuestas pictóricas varíen, siempre emerge la singularidad en su enfoque que se pone de manifiesto en el comentario de Ciria que afirma que «siempre estamos haciendo la misma pintura» A través de una cuidada selección de más de cien obras, esta muestra destaca las estrategias aparentemente paradójicas utilizadas por el artista que, vistas en su conjunto, transmiten un mensaje claro y potente.

La exposición empieza con un bodegón de Ciria en homenaje a la muerte de la pintura contemporánea. Vanitas (Levántate y anda) (2001) incluye las imágenes icónicas de la «Fuente» (1917) de Marcel Duchamp y las obras textuales de Joseph Kosuth junto a los propios cuadros de Ciria. Dichos artefactos, ensamblados y dispuestos como en un archivador de cartas, sugieren la idea de una historia del arte inmovilizada y transmiten el deseo de Ciria de romper con el pasado. Obras como Fragmentación de nubes I-V (2002) o la serie de La máscara de la mirada (1993-2005) denotan la experimentación del artista con la creación de motivos abstractos y la repetición como medio para descubrir las posibilidades del inconsciente. La serie de cabezas Rorschach presenta un único elemento figurativo como un medio para transmitir la emoción absoluta a pesar de las limitaciones espaciales impuestas por el formato del lienzo.

Tras su traslado a Estados Unidos en 2005, Ciria empezó a crear la serie Post-Suprematista, inspirada en el pintor ruso Kazimir Malevich. Pretextos I-III (2006) muestra como Ciria, como su predecesor ruso, eligió volver a la figuración — un estilo que usó por primera vez en los ochenta — como medio para embarcar su obra rumbo a una nueva dirección. A pesar de este cambio, los trazos gestuales y la cuadrícula subyacente recuerdan sus trabajos previos y crean una tensión formal dinámica que es inherente a la práctica de Ciria.

La serie del artista, La Guardia Place, lleva más allá su flirteo con la figuración tanto a través de la imagen como del texto, con obras como Perro colgado (2006) o Tres bailarinas (2007), evocando las temáticas tanto a través de sus títulos como de sus formas semi-abstractas. El artista volvió a la abstracción pura en su Tríptico para la tradición española (2006), un homenaje al pueblo español que recuerda a Elegies (Elegías), obra del artista norteamericano Robert Motherwell. A caballo entre la figuración y la abstracción, son varias las obras de gran tamaño ejecutadas por Ciria en 2009. Las formas esféricas de El Castillo de los Pirineos duplicado (2009), por ejemplo, recuerdan a las cabezas ejecutadas por el artista a principios de la década.

La cabeza ha cobrado importancia en el trabajo reciente del artista. Tanto como elemento geométrico o bien como recuerdo de la figura humana, la cabeza proporciona a Ciria una forma constante con la que el artista puede realizar infinitos experimentos con el color, la línea y el gesto pictórico. Al fin y al cabo, es en dicha variación en la que se fundamenta la obra de Ciria y la que lleva aún más lejos sus exploraciones artísticas.